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7 de octubre de 2010

La Sociedad de las Normas Muertas

Hace un par de años hubo un petit escandalo en la Legislatura Porteña. Dos legisladores del PRO, entre ellos el presidente del bloque, que no estaban sentados en sus bancas, registraron su voto electrónico en una sesión. Es decir, algunos votaron por ellos (otros dos legisladores, en este caso), cosa que está prohibida. Tanto el bloque de legisladores de Ciudad de Buenos Aires del PRO como el Jefe de Gobierno de la Capital, Mauricio Macri, trataron de restarle importancia a la violación de las normas de voto de la legislatura aduciendo que este comportamiento fue solo una "desprolijidad".

Si bien es cierto como atenuantes que las leyes se aprobaron por abrumadora mayoría, que los dos legisladores cuyos votos fueron hechos por sus compañeros estaban en el recinto y que estos mismos declararon que le pidieron a sus compañeros que voten por ellos de esa manera, no es menos cierto que las normas son claras al respecto y se han violado en este caso.

Es mi impresión que los argentinos somos muy poco apegados a las formas y a las normas. Nos gusta tomar atajos al punto que a veces la norma es el atajo.

Días pasados, la Corte Suprema de la Nación volvió sobre el tema de la reposición del funcionario judicial de Santa Cruz que fue indebidamente cesado de su cargo por el entonces Gobernador Néstor Kirchner. El actual gobernador de la Provincia, Peralta, apoyado por Néstor y la Presidenta de la Nación, aduce que el fallo es "impracticable". De nuevo, las normas a la basura y los atajos son la ley.

Lamentablemente, los atajos no los puede tomar cualquiera. Como en el libro "Rebelión en la Granja", los atajos son, por lo general, un recurso de los poderosos para llegar a lo que la ley no les permite acceder.

El atajo puede parecer una salida fácil en una determinada coyuntura. Por ejemplo, la Corte Suprema en los años '30 tuvo que decidir sobre la legalidad de las normativas creadas por el primer gobierno de facto del siglo XX en nuestro país. Coyunturalmente, era mas fácil declarar su validez constitucional. En palabras de hoy, dirían que no hacerlo hubiese sido "impracticable". No obstante, esta doctrina tuvo consecuencias devastadoras para los años venideros puesto que abrió la puerta para justificar cualquier marco legal constituido fuera del orden constitucional (hoy le dicen a esto "leyes de la dictadura").

Nosotros, la gente, el pueblo, los que "miramos de afuera" somos, en última instancia, responsable de dejar hacer y deshacer a su antojo a las clases dirigentes aceptando la "impracticabilidad" en pos del "siga siga" por cuanto, al menos en teoría, el mandato de ellos proviene de nosotros.

Crezcamos.

9 de diciembre de 2008

Aguante Putin

Parece que el gobierno de Cristina Kirchner no tiene mejor idea que, en oportunidad de la visita de la Presidente a Rusia, emitir un comunicado en el que apoya la invasión rusa a su vecino, Georgia. Todo esto, aparentemente, a cambio de que la Federación Rusa suscriba un documento en apoyo a la posición Argentina respecto de las Islas Malvinas. Desde aquí, mis humildes sugerencias a la cancillería argentina de posibles comunicados para sumar otros apoyos a la causa de Malvinas:

- Documento de apoyo a la matanza de monjes Budistas por ser alborotadores destituyentes.
- Declarar al Dalai Lama deidad non-grata o, mejor aun, falsa deidad.
- Documento exigiendo la unión de las dos coreas en manos del civilizado del norte, Kym Jong Il.
- Condecorar al Presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, por su apego a los valores democráticos y pacifistas.
- Documento que niega la existencia de un genocidio en Sudán (es todo un invento de cierta entidad Sionista, como dice el gobierno Sudanés).

Todo vale.

27 de noviembre de 2008

Se Aprobó la Ley "de Emergencia Económica"... Otra Vez

Dice la Real Academia Española:

emergencia.
(Del lat. emergens, -entis, emergente).
1. f. Acción y efecto de emerger.
2. f. Suceso, accidente que sobreviene.
3. f. Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata.
4. f. Guat., P. Rico y Ven. En los hospitales, urgencias
5. f. Guat., P. Rico y Ven. Atención médica que se recibe en la emergencia de un hospital.
6. f. P. Rico. Freno de mano.
de ~.
1. loc. adj. Que se lleva a cabo o sirve para salir de una situación de apuro o peligro.

económico, ca.
(Del lat. oeconomĭcus, y este del gr. οἰκονομικός).
1. adj. Perteneciente o relativo a la economía.
2. adj. Moderado en gastar.
3. adj. Poco costoso, que exige poco gasto.
4. adj. p. us. avaricioso.

Es decir que, desde que los K nos gobiernan, el Congreso les está otorgando una ley que "sirve para salir de una situación de apuro o peligro perteneciente o relativo a la economía". Si Néstor y Cristina llevan cinco años en el poder pero sin poder salir de una situación de apuro o peligro, entonces realmente son unos incapaces.
Mader opina.

31 de octubre de 2008

Que Sea Con Delicadeza...

Así como si nada, Cristina Kirchner y por voluntad de su marido Néstor, nos dice que la plata de los que el año pasado escogimos quedarnos en el sistema de capitalización (AFJP) va a pasar a ser parte de la caja del gobierno. En otros paises este anuncio del robo de los fondos de tanta gente hubiesen causado una hecatombe política de consecuencias nefastas para el dirigente osado que la plantee. La oposición chata que tenemos se mete en la discusión con argumentos ideológicos. Ni jurídicos, ni prácticos. Menos aún pedirles que desnuden las mentiras oficiales a las que ya nos acostumbraron (baja inflación, sensación de inseguridad...).
Mientras tanto, los ciudadanos comunes seguimos la novedad de este nuevo choreo como si fuésemos meros participantes pasivos de un acto carnal. Con nuestra actitud solo podemos pedir que sea con delicadeza.

11 de junio de 2008

Randazzo: El Aznar Argentino

El 11-M pasó a la historia, no solo por haber sido uno de los peores (sino el peor) atentado terrorista perpetrado en la España moderna, sino que también por la vergonzante reacción del entonces gobernante español Pedro Aznar que, sin aguardar la investigación de la Guardia Civil, culpó por la masacre a ETA, cuando en realidad era obra del fundamentalismo islámico. Con el correr de las horas, esta mentira demostró no tener ni patas cortas y la bronca de la población fue tan terminante que cambió el voto electoral eligiendo el siguiente fin de semana al socialista Rodríguez Zapatero por sobre el candidato oficialista, Rajoy.

También un día 11, pero de junio, nuestro Ministro del Interior, Florencio Randazzo, afirmó que en el incidente que se produjo entre transportistas (o presuntamente transportistas) y un convoy de camiones cisternas en Victoria (Entre Ríos), hubo disparos contra los vehículos y que estos disparos fueron efectuados por un tal Jorge Bussi, familiar del represor Antonio Bussi. Horas después, el juez que entiende en la causa dijo que NO hubo disparos (a pesar de que C5N sigue difundiendo la versión oficial).

En la confusión reinante, la gente común ya no sabe quién corta qué ruta ni por qué. Transportistas y ruralistas terminan siendo casi lo mismo en el discurso del gobierno. De ahí que asociar al presunto agresor con un represor de envergadura y plantarle un arma -que un juez dice que no existió- es funcional a la estrategia comunicacional del matrimonio Kirchner que radica en instalar la sensación de que los ruralistas son golpistas y desestabilizadores. Insisto en la idea que planteaba en un post anterior: ¿Estarán buscando el consenso para reprimir a los que protestan, esta vez, a base de una mentira tan burda que escandaliza?

Actitudes que en España generan una reacción en cadena de la ciudadanía, en nuestra Argentina se pierden en la página de algún diario. Otra vez está demostrado que nuestros gobernantes nos mienten con descaro y nosotros no hacemos nada. Somos responsables de nuestro destino. No nos quejemos ni busquemos culpables en otro lado.
Mader opina.

Chacareros Carapintadas

"¿Qué sería un gesto de estadista?(...)Podría decirles, entonces, después a todos los argentinos, el Gobierno y el campo están en orden. Feliz día de la Bandera"

Con estas palabras, Cristina Kirchner, en un inusual tono calmo y pausado, comparó a los chacareros que hacen paro (o "lock out patronal", como a ella le gusta decir) con los Carapintadas que amenazaron la democracia en la Semana Santa de 1987 en protesta por la iniciativa del gobierno de Raúl Alfonsín de juzgar los delitos cometidos por la última dictadura militar.

Comparar a los chacareros que piquetean en las rutas con militares que, tras subvertir el orden constitucional, cometieron crímenes atroces por años es tan descabellado como comparar a Cristina de Kirchner con un estadista. Y, por las dudas, sería bueno recordar que, ante una situación que amenazaba ser un baño de sangre, con el ex Teniente Coronel Aldo Rico sublevado en Campo de Mayo, el General Alais negándose en los hechos a reprimir a su colega de armas y con decenas (sino cientos) de miles de civiles concentrados en Plaza de Mayo y en Campo de Mayo en defensa de la democracia, el entonces Presidente Alfonsín tuvo el corage necesario para subirse a un helicóptero e ir a negociar a Campo de Mayo a riesgo de su propia vida.

No soy ni por asomo un "entusiasta" de Alfonsín, pero es innegable que, ante esa situación límite, estuvo a la altura de los hechos extraordinariamente graves. Veintidós años después, vivimos en democracia.

Ante un conflicto infinitamente menor y mas simple, Cristina de Kirchner se ahoga en un vaso de agua... y lo mas grave es que nos quiere ahogar a todos nosotros con ella ¡Qué lejos está de lo que demandan las circunstancias!
Mader opina.

28 de mayo de 2008

Tristeza: Un Conflicto Estupido

Esta semana se profundizó el conflicto entre el campo y el Gobierno. Primero, el Gobierno canceló una reunión con los dirigentes ruralistas el día lunes aduciendo "faltas de respeto" proferidas en el acto multitudinario en Rosario. Luego el (ex) presidente Néstor Kirchner uso la estructura orgánica del Partido Justicialista para enviar un mensaje durísimo que profundizó la ruptura del dialogo. En el medio de este conflicto, que cumple hoy 80 días, está la población. La cadena de pagos comienza a romperse, las ventas en el interior se fueron al piso y la recaudación impositiva se ve afectada. Además, ya hay empresas que están reduciendo horas de trabajo, los bancos están perdiendo fondos en lo que ya es una minicorrida y, por ello, el crédito disponible se vio afectado. La gente común, viendo esto, reaccionó con el instinto de cualquier argentino con memoria: Retirando fondos de los bancos, comprando dólares y modificando (reduciendo) su consumo. Es así como se ve menos gente en los supermercados, en los bancos, en los negocios...
Cada día que pasa sin una resolución consensuada de la disputa se agudizan las consecuencias nefastas de la misma ¿Que pasará cuando las grandes ciudades se inunden de cheques rechazados del interior? ¿A quién culpará el gobierno? ¿Quién pagará las consecuencias?
Es claro para mi que las retenciones son un modelo inadecuado de política pública como así también, a los niveles actuales, una herramienta de dudosa legitimidad desde el punto de vista jurídico puesto que rayan en lo confiscatorio. Pero el problema actual ya no está en las retenciones propiamente dichas, sino que en la inhabilidad de los actores del conflicto para resolver el mismo de forma "civilizada".
La carga principal de esta responsabilidad reposa indefectiblemente en el Gobierno, no solo porque en los hechos tiene la facultad y el poder de hacer y deshacer las leyes y regulaciones de la nación, sino porque tiene la responsabilidad institucional de que las cosas no se "desmadren". El Poder Ejecutivo y sus laderos escudan su decisión de no rever las medidas cuestionadas en la contundencia del mandato popular otorgado a ellos en Octubre último cuando Cristina de Kirchner obtuvo la presidencia de la Nación gracias a casi el 50% de los votos positivos de la ciudadanía. Esto demuestra un autismo monumental. El mandato otorgado en un momento determinado no es una carta blanca para gobernar durante cuatro años sin consideración de la opinión de una parte (mayoritaria o minoritaria) de la ciudadanía. Es más. En el caso particular del quinquenio de los Kirchner, el Gobierno es además responsable por haber desarticulado todas las instancias institucionales de diálogo que brinda el Republicanismo y la pluralidad del Federalismo. Es decir, desposeyeron de significado práctico a la palabra "República" del nombre oficial de nuestra Argentina y convirtieron al sistema Federal en una mera formalidad carente de sentido.
En primer lugar, la indisposición de los Kirchner a dar cabida a la ya atrasada obligación constitucional de que el congreso redacte y apruebe una nueva ley de coparticipación federal de los ingresos públicos ha dejado a las provincias y a sus gobernadores ante la dura realidad de someterse al poder Kirchnerista o sufrir las consecuencias de la falta de fondeo. Con la mayoría de las provincias con sus cuentas en rojo, son pocos los gobernadores que han optado por esta última alternativa (de aquí los Radicales K).
En segundo lugar y en este contexto de sometimiento, los gobernadores pagan parte de los fondos que llegan de Buenos Aires con la disciplinada alineación a las iniciativas legislativas K de los diputados y senadores nacionales que les son fieles.
En tercer lugar, y como si fuera poco, Néstor Kirchner alentó la proliferación de partidos políticos que, actuando como oposición encubierta no eran otra cosa que "sublemas" oficialistas que terminaron por engrosar la mayoría K en ambas cámaras legislativas. Así, se destruyo la posibilidad que sea el Congreso de la Nación el ámbito natural de discusión y resolución de las disidencias nacionales.
Esto, a su vez, trajo la cuarta razón: La mayoría oficialista en el Congreso ha venido votando año tras año la ley de "emergencia económica"(sin tolerar discusión alguna). Con esta ley, el Congreso delega en el Poder Ejecutivo, entre otras renuncias de dudosa constitucionalidad, la facultad de establecer y modificar tributos nacionales. Es decir, el Congreso no tiene que decir en el conflicto porque el mismísimo Poder Legislativo cedió una de sus más efectivas herramientas para controlar la racionalidad y discrecionalidad del Poder Ejecutivo. Con el Poder Legislativo y la institucionalidad Federal cooptadas por el PEN, el único recurso institucional que quedaría para equilibrar el desbalance del poder real de la nación no es otro que el Poder Judicial.
Pues bien, en quinto lugar, los Kirchner arremetieron exitosamente contra la independencia del Poder Judicial de varias formas: Se aseguraron el cambio en las reglas de representación en el Consejo de la Magistratura, quitándole lugares a las minorías opositoras en favor de una mayor presencia de representantes K. Con esto, ningún juez que busque un ascenso puede lograrlo sin el apoyo de esta mayoría y, cualquier juez con alguna conducta o fallo cuestionados al punto de llegar a ser analizados por este Consejo, precisará de los representantes K en este organismo para no ser destituidos. Cualquiera diría que un juez es probo no debería temerle a este riesgo. Ahora bien, es notorio el colapso que muestra la justicia en resolver en tiempo y forma las causas por ella llevadas. El Poder Ejecutivo, por su parte, es parte responsable principal de este colapso porque no designa nuevos jueces para cubrir juzgados vacantes (pese a los insistentes reclamos de la Corte Suprema de la Nación). Por ello, los jueces remanentes deben hacerse cargo de mas causas que las que humanamente pueden llevar dado los recursos tecnológicos, financieros y humanos con los que cuentan. Esto, no hace otra cosa que inducir al error a los magistrados. En este contexto, es prácticamente imposible encontrar un juez que no tenga en su haber alguna conducta o fallo que pueda ser cuestionado por el Consejo de la Magistratura. Con una virtual espada de Damocles sobre sus cabezas, nadie puede pensar que un juez tenga la voluntad de impulsar causas o fallos desfavorables al oficialismo ¿Sino, como se explica que Luis D'Elia no haya sufrido ninguna consecuencia judicial luego de copar una comisaria por varias horas? Finalmente, la semana anterior la independencia de la Justicia sufrió otro revés. El Congreso de la Nación aprobó un proyecto de ley oficialista que en la práctica faculta al Poder Ejecutivo a ubicar como jueces subrogantes (jueces que se hacen cargo de juzgados de forma temporal ante la ausencia de un juez nombrado por el Consejo de la Magistratura) a magistrados afines a sus políticas, sin la participación del Consejo de la Magistratura y sin fecha de caducidad de sus subrogancias.
En fin, sin la posibilidad de que el Congreso o las Cortes medien en el conflicto, el Poder Ejecutivo queda como único actor válido para negocias con el campo. Pero los K gobernantes nunca negocian. Su estilo es el de la imposición. Es más, es el de la imposición desde el atril, en la que crean la antinomia permanente del "ellos", los enemigos, contra "nosotros", los "hombres de bien que queremos el progreso del país y la redistribución del ingreso". Los "ellos" fueron alguna vez el FMI, los Estados Unidos, la prensa argentina, los que dicen que ha faltado energía o pronostican que va a faltar, los militares, la policía, Shell, las petroleras, los fondos extranjeros, los supermercados, el campo, "la oligarquía", la oposición y los que votan en contra de los K. Una vez generadas las antinomias se es difícil volver al dialogo. Se abren las brechas, se polarizan las opiniones y se radicalizan las acciones. Cuando el que abre esas brechas es el mismo que tiene la llave de la solución, se hace aún mas difícil avizorar una salida negociada y amistosa, en la cual el que cede no aparezca como que es el que pierde. Porque en una negociación, todas las partes tienen que ceder.
Por su parte, el campo es responsable de entrar en este juego que le plantea el gobierno. Parece una ridiculez el tener que reclamarle a un sector de la sociedad que demuestre mayor madurez que la que tiene el Gobierno nacional, pero en nuestra Argentina al revés, todo es posible. Sabiendo que los K buscan e incitan las divisiones para obtener poder y resolver los conflictos a la fuerza y sin negociación, los dirigentes ruralistas cometieron el craso error de no haber comprendido que la verdadera demostración de fuerza en el acto del domingo pasado en Rosario no reposaba en discursos duros con frases "para la tribuna", sino que en la mismísima manifestación que reunió a 200.000 personas (no militantes rentados) que coparon el Monumento a la Bandera. La dirigencia rural debería haber entendido que lo que necesitaba el Gobierno K era la posibilidad de terminar el conflicto sin parecer derrotado ante la opinión pública. Por ello, un discurso que, sin dejar de ser contundente, abriera la puerta a que los Kirchner puedan retroceder "con honor", hubiese sido una jugada estratégica perfecta. Pero el campo se equivocó. Alfredo De Angeli, con (justa) bronca, no pudo consigo mismo y casi que dio un ultimátum. Eduardo Buzzi, Presidente de la Federación Agraria, no se quedo atrás, y dijo que "el gobierno de los Kirchner es un obstáculo para el progreso de la Argentina" y que el campo va a "ganar o ganar". En la Argentina de las antinomias, esto significa que los Kirchner van a "perder o perder". Error estratégico garrafal. Al día siguiente, se habló mas de la cancelación de la reunión que de los cientos de miles de argentinos que se juntaron en Rosario para decir "basta". Las bases, por su parte, hartos de ser atacados y confiscados por el gobierno están lejos de ver este panorama y empujan a la ruptura. Parece que vuelven los cortes de ruta, entonces ¿No será lo que busca Néstor Kirchner?
Si la vuelta de los cortes con el diálogo roto es, como parece, la voluntad de Néstor Kirchner, es porque el ya delineó una estrategia para salir triunfante de ese escenario.
Por esto, la dirigencia ruralista debería buscar la forma de sacar el conflicto del "campo de batalla" al que lo empuja el gobierno. Ellos harían bien en explorar cualquier medio para volver a la mesa de negociaciones. Aunque les sea difícil luego de los discursos de Rosario y de los desplantes del gobierno, estos dirigentes deberán lograr por todos los medios que las bases no se lancen con cortes de rutas indiscriminados e intransigentes. Al mismo tiempo, deberán hacer equilibrio para que esto no les quite representatividad sectorial.
En este juego en donde el poderoso actúa racionalmente con una intransigencia falsamente irracional, los dirigentes ruralistas deberán saber ponerse el traje de moderados equilibristas entre la intransigencia de sus propios representados y la demostrada por el gobierno. A la vez, tendrán que buscar la formula por la cual ninguna de las partes aparezca como perdedora. Es como pedirle a un pibe de 15 años que sea responsable por su padre de 40. Una ridiculez mas de una Argentina ridícula.
Mientras tanto todos sufrimos las consecuencias. Parece que a pocos les importa. Es muy triste ver a nuestro país así. Es una verdadera lástima
Mader opina.

26 de mayo de 2008

D'Elia, El Negro, Las Retenciones

Ayer domingo, en el programa de Rosín, Sietecases y Montenegro le dieron aire a D'Elia (al igual que a De Angelis). El piquetero, como siempre vocero del gobierno, aseveró que las retenciones son para sacarle al campo la plata que roban con la "evasión del 50% del comercio de granos" y "el 70% del empleo rural en negro" (entrecomillado para indicar sus acusaciones). Repito lo que dije en mi anterior entrada: Yo no soy un entendido en temas agropecuarios, por lo que no puedo ni descartar ni confirmar los datos precisos sobre la evasión que expone D'Elia. Pero el vuelve a caer en la falacia oficialista. Que algunos (o muchos) evadan no es una razón lógica para sacarle el 45% de la facturación bruta a absolutamente todos los productores de soja del país. Nuevamente, pagarían justos como pecadores.
Además, ante los datos tan precisos que arroja el maestro devenido en patovica de la Plaza de Mayo, me sigue sorprendiendo que tanto la AFIP como el Ministerio de Trabajo sigan sin tomar cartas en el asunto para poner en su lugar a los evasores ¿O será que los guarismos están dibujados y son solo parte de una campaña mediática?
Mader opina.

24 de mayo de 2008

El Campo, El Negro, Las Retenciones

Desde que comenzó el conflicto con el campo he escuchado a diversos actores del Gobierno, incluyendo a la Sra. de Kirchner y al Jefe de Gabinete Alberto Fernández, justificar las retenciones bajo el argumento de que "el campo" es el sector con mayor empleo no registrado y que presenta un nivel muy elevado de operaciones de compra venta en negro. No soy quién para refutar estas dos acusaciones. No tengo, ni mi familia tiene, campos, vivo en la Capital Federal y no soy ni por asomo un experto en el mercado agropecuario. Por ello, supongamos que lo que dice el Gobierno es cierto (así como a veces suponemos que la inflación que reporta el Gobierno es real). Según el razonamiento lógico que se derivan del argumento oficial, las retenciones servirían para corregir efectivamente la conducta evasora del sector agropecuario. Parafraseando al oficialismo: "Señores El Campo, como Ustedes evaden y emplean en negro, no se pueden quejar porque lo que les sacamos con este impuesto enorme Ustedes lo recuperan con sus faltas de respeto fiscales". Este argumento es falaz en el pleno sentido de la palabra. Es decir, el Gobierno presenta un argumento como aparentemente lógico cuando en realidad el resultado no se deriva de las premisas. O, traducido al Argentino Básico, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Expliquemos.
En primer lugar, si las retenciones tienen un efecto sobre la evasión es justamente el de incentivarla: Como las retenciones son un tributo que se paga al Estado antes de pagar todos los gastos de explotación del negocio y todos los tributos nacionales y provinciales, estas son totalmente independientes de la ganancia. De hecho se podrían incluso asemejar a un "gasto no deducible para el impuesto a las ganancias". Al ser entonces un impuesto que grava fuertemente el solo hecho de hacer negocios "blancos", es solo esperable que incentive a los productores a hacer negocios "negros". De hecho, la teoría económica ya probó la relación directa entre impuestos excesivos y evasión impositiva.
En segundo lugar, como las retenciones bajan la ganancia contable del negocio agropecuario, estas van en detrimento de la capacidad del sector de absorber un blanqueo de los supuestos trabajadores y salarios en negro.
En tercer lugar, si las retenciones son una forma de cobrarle al sector agropecuario los impuestos no evadidos, se da la paradoja que estas repercuten con mayor rudeza en los negocios de aquellos que mas cumplen con todas sus obligaciones fiscales. Esto, además, demuestra una falla sistémica en el planeamiento tributario argentino. En nuestro país, la carga impositiva sobre la economía formal fue siempre muy alta ante la certeza de que la economía informal es muy grande, con lo que la presión tributaria fue siempre enorme sobre el que negocia en blanco y muy relajada sobre el que opera en la marginalidad. Pagan siempre justos por pecadores. Y, como lo expliqué en el primer punto, esto va a empujar a mas productores a operar fuera del sistema.
En cuarto lugar, el aumento de un impuesto que ataca la mera existencia del negocio y no su ganancia, como lo son las retenciones, llevará al cierre a cualquier establecimiento que no esté pasando por un buen momento económico y, en consecuencia, al no pago de sus impuestos por el cierre de operaciones.
En quinto lugar, y como si fuera poco, los supuestos trabajadores no registrados del sector agropecuario serían víctimas de las retenciones. Ya no solo por la falta de trabajo que pueda generar el cierre de empresas y la disminución de superficies sembradas, sino que, en este caso, porque es el mismo Estado quien lleva al productor a no blanquearlos.
Seguramente quien conozca un poco mas de la materia tendrá mas elementos para probar la inexistencia de relación entre la economía informal del campo y las retenciones. Igualmente, creo que los ya brindados son suficientes para refutar el débil argumento mediatico oficial. Lo cierto es que el Gobierno precisaba de mas fondos para su caja y esta vez se quiso fondear con el campo. Pero les salió el tiro por la culata.
Igualmente, si existe, como denuncia el gobierno, una evasión impresionante en el sector agrícolo-ganadero, lo mas responsable sería que le Estado actuara en aras de reducirla con acciones concretas que apunten directamente a los evasores y no al sector como un todo. Asimismo, cuando el gobierno denuncia la alta evasión, sería interesante saber como obtuvo dicha información siendo que ni la AFIP ni el Ministerio de Trabajo han hecho gran cosa en proporcionarla y actuar en consecuencia.
Mader opina.